El lugar es una maravilla y sobre todo en esta época: otoño.
Pero hay una cosa que las fotos no reflejan y cuando lo visité hace mas de una década, me dejo completamente asombrado: la increíble cantidad de personas que lo visitan. Son ríos de turistas montados en autobus (casi todos chinos) los que se dan cita en este lugar.
Los miradores estaba tan abarrotados de gente empujándose para hacer la foto, que te hacen sentirte incómodo.
En ningún otro lugar de China vi una sobreexplotación turística similar. Incluso en el Bund de Shanghai (el equivalente a la Gran Via) había menos densidad de visitantes.
La ciudad más populosa de China es también la más orientada hacia el futuro. De fácil acceso gracias a lo bien desarrollado que está su transporte público, podrás visitar sus principales atractivos: los majestuosos edificios del Bund a orillas del río Amarillo te proporcionan una bella panorámica de estilos arquitectónicos provenientes de todo el mundo y visitar sobre todo la torre del centro de Shanghai, La Perla de Oriente.
De todos modos, si lo que se desea es recorrerlo a pie, es recomendable optar por el concurrido paseo que se eleva sobre esta vía fluvial. Además, esta arteria permitirá al visitante empaparse del día a día a de Shangai y, por supuesto, le abrirá las puertas a uno de los lugares más bulliciosos de esta ingente y próspera metrópolis costera.
Entre las construcciones más remarcables, se cuentan el lujoso Hotel Peace y las sedes de The Hongkong and Shanghai Banking Corporation (HSBC) y del consulado ruso, así como el no menos emblemático edificio de la Aduana. En cualquier caso, la mejor opción para admirar el skyline del Bund es realizar un crucero por el vecino río Huangpu.
Se dice que el topónimo Bund deriva de una palabra angloindia que significa ‘malecón’, y que evoca la importancia comercial de este barrio portuario (aislado en el pasado del resto del tejido urbanístico). De hecho, éste fue el lugar elegido por las entidades financieras y empresas foráneas para establecerse en China.
Aunque la presencia británica fue la más numerosa —alrededor de 24 edificios dan fe del predominio de los ingleses—,estadounidenses, rusos y japoneses también se decantaron por el Bund a la hora de fijar su centro de operaciones.
Pese a que la imagen más universal de Shangai remite a los rascacielos de formas imposibles que salpican el área de Pudong, la urbe más poblada de China es también un impagable reducto de arquitectura clásica colonial. Para cerciorarse de ello, sólo es necesario acercarse hasta el histórico barrio del Bund.
Tocada por una belleza decadente y un tanto descuidada, la zona constituye un impagable recordatorio de la presencia hegemónica de las potencias extranjeras hasta las primeras décadas del siglo XX. Un contexto que contrasta con el imparable crecimiento que ha experimentado este enclave en apenas veinte años, a resultas del despegue económico del gigante asiático.
La calle principal de compras de toda China, el Camino Nanjing, tiene más de cinco kilómetros de diversión que empiezan en el Bund o Malecón de Shanghai en el oriente y termina en el occidente en la unión entre el Templo Jingan y la calle Yan’an del Occidente. En la actualidad esta calle es un destino primordial para los turistas en esta ciudad que atrae a miles de compradores que se alojan en los distintos hoteles en Shanghai en búsqueda de la moda de todos los rincones del mundo.
Después de la guerra del opio, entre 1839 y 1842, la ciudad de Shanghai se convirtió en un puerto de negocios. El camino Nanjing fue primero una Concesión Británica y después un asentamiento internacional. Allí llegaban importados una gran cantidad de bienes del extranjero, lo que la convirtió en una de las primeras calles dedicadas a las ventas en Shanghai.
La verdad es que Shanghai es una ciudad impresionate por su vocacion a la modernidad, pero tambien por que la armoniza con su tradición.
Un lugar magnifico para hacer fotos del skyline de los Pudong (los rascacielos) es el colonial distrito de Bund. Desde sus muelles se tiene una vista estupenda.